| Grandes Dorados en Urugay (II) | ||||
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TRAIRAS, CABEZAS AMARGAS Y PIRAÑAS
Aproximadamente en la mitad de nuestra estancia en el río Uruguay, habíamos programado la visita a varias lagunas locales, situadas a no muchos kilómetros, para disfrutar de la pesca de otras especies locales, quizás no de un tamaño tan grande como el dorado, o una potencia y saltos tan espectaculares, pero igualmente interesantes. Se trataba de la famosa tararira uruguaya o traira. Es un pez “prehistórico”, de aspecto tosco, que parece una trucha jurásica, con su aleta adiposa de salmónido y enorme cabezota dentada, acompañada de un cuerpo rechoncho y poderoso. En Uruguay los pescadores locales valoran mucho a las tarariras y es que su pesca resulta muy entretenida, entrando bien a los señuelos de superficie, pequeñas hélices, poppers y paseantes, en colores llamativos, así como a las cucharillas. Pero es mucho más divertido atraparlas en superficie, y poder disfrutar así de sus ataques secos y duros a nuestros señuelos. Las pescamos en un par de estancias (ranchos) que visitamos, propiedades de dimensiones inabarcables, donde pudimos incluso conocer varios gauchos locales, cuyas maneras y ropas seguramente no variarán mucho de las que tendrían hace más de un siglo, pero gente noble y extremadamente hospitalaria y acogedora. Aunque si uno se mete en la finca con la insana intención de robarles ganado… mejor llevar un chaleco antibalas bien puesto… Es un poco como el lejano oeste, pero en versión hispánica. En cualquier caso, nuestra única intención era “robar” sólo unas cuantas trairas, cabezas amargas (una especie de black bass local, de color oscuro) y pirañas, con captura y suelta incluido. Nos trataron de una forma excelente, nos agasajaron con el delicioso zumo natural de las naranjas locales, ya que en Uruguay hay grandes plantaciones de naranjos, con frutas de excelente calidad, por el buen clima y terreno. Además de las trairas pescamos algunas cabezas amargas, en varias de las lagunas que visitamos, especie que me recordó un poco a los peacock bass del Amazonas, aunque más pequeños, y alguna piraña, que son bastante comunes en los ríos y lagunas uruguayos, al igual que en el resto de Sudamérica, siendo una especie a la que los pescadores deportivos locales no le dan demasiado valor. Los cabezas amargas entraron sobre todo con cucharas ondulantes, además de a mosca, con streamers. Las pirañas con las que nos hicimos, picaron igualmente con señuelo, aunque no deben de resultar peces particularmente selectivos. A un servidor le picaron varias, pero que no se clavaron bien en mi cuchara Johnson Spoon, por su pequeña boca, pegando dentelladas secas al metal de mi señuelo de vez en cuando. Las pequeñas lagunas uruguayas, situadas en las estancias que recorrimos, son de una gran belleza, con aguas cristalinas pobladas de abundante vegetación en sus orillas. Un intermedio más que placentero en nuestro rudo combate con los dorados del río Uruguay, que le dejan a uno los brazos literalmente machacados, después de unas cuentas carreras, sobre todo si en el día en cuestión has sacado varios ejemplares de buen tamaño.
LA LUCHA CONTRA LOS DORADOS
Después de la breve interrupción de nuestra pesca en el río Uruguay, seguimos con nuestro desafío particular con los dorados, a la búsqueda esta vez de ejemplares de aún mayor tamaño. El pirayú más grande que habíamos sacado hasta ahora era un dorado de 11 Kg. de peso, que consiguió José María, a curricán (siendo un pez curiosa y extrañamente blanco, con la excepción de la cola, de coloración amarillo fuerte, que es la tonalidad habitual en los dorados). Cuando estos peces viven en pozas de cierta profundidad, en el río, adquieren con el tiempo este aspecto blancuzco, muy particular, que les hace parecer dorados albinos. Aunque antes de la salida habríamos firmado sacar dorados de hasta 9 Kg., ahora, visto lo visto, nos parecían tamaños nada excepcionales. Nuestro objetivo era hacernos con algún pez de al menos 14 Kg. de peso, para poner el colofón adecuado al viaje. Para conseguirlo los guías nos llevaron a una nueva zona de pesca, situada algo más lejos de nuestro lugar de residencia, donde nos aseguraron que habría muchas posibilidades de, con un poco de suerte, hacernos con varios dorados de más de 10 Kg. de peso, e incluso peces cercanos a los 20 Kg., si nos sonreía la diosa fortuna. Habíamos dejado dicho lugar, un poco más apartado de nuestro alojamiento, como digo, y con un permiso de pesca de coste algo más elevado, para el final del viaje, como guinda a nuestro primer encuentro con los dorados del río Uruguay. Y los guías no nos habían mentido. A los pocos minutos de entrar en el agua Jorge conseguía capturar ya, a curricán, un excepcional dorado cercano a los 20 Kg. de peso. Mientras que yo también me hacía con varios peces de buen tamaño, a lanzado y curricán. Más otro submarino, muy grande, que maleducadamente decidió marcharse sin pedirme permiso, corriente abajo, tras sacarme todo el hilo más backing de 20 libras de resistencia, partiéndome al final, y dejándome con la cara de perplejidad pertinente en estos casos, por decirlo de manera diplomática. Nuestros compañeros, Juan y José María, también estaban consiguiendo buenos peces, desde su barca, con varios ejemplares en torno a los 10 Kg. de peso. Pero fue José María de nuevo, al final de la tarde, el hombre de suerte del viaje, quién tuvo una picada que al principio no parecía de tan gran tamaño, al menos para nosotros, porque los guías se dieron cuenta enseguida que se trataba de otro pez trofeo, dando al final, tras una dura lucha, un dorado igualmente cercano a los 20 Kg, que aparece en las fotos sujetado por dos personas, ya que por su peso y dimensiones era difícil para nuestro compañero poder sujetarlo él solo. Con esta nueva captura récord la tarde iba llegando a su fin, y con ella nuestra estancia en las excepcionales aguas del río Uruguay, poniendo colofón al viaje con otra estupenda barbacoa uruguaya, regada con los vinos de rigor, tras lo cual, por desgracia, comenzamos el viaje de vuelta a España. Pero con el deseo de volver a Uruguay en breve, para continuar nuestra lucha con los brutos dorados que pueblan sus ríos, esta vez a la búsqueda de un ejemplar de aún mayor tamaño, que por las fotos que nos enseñaron los guías, de algún pez de 25 Kg., es posible capturar. Otra asignatura pendiente con los dorados uruguayos, es capturar un dorado de gran tamaño con popper, paseante o hélice, lo que según mis datos e informaciones es más que posible, aunque sea una especie que entre mejor a los señuelos de media agua o profundidad. Pero ahí están los retos, para perseguirlos…. El balance final del viaje era más que satisfactorio, tanto en calidad como en cantidad de peces, así como en variedad de especies.
Texto y fotos: Miguel Sanz VIAJE DE PESCA DE DORADO EN URUGUAYTf: 620 671 056 Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesitas activar JavaScript para poder verla El programa incluye vuelos desde España, hoteles, transfers y seguro de viajes, además de la pesca (alojamiento, barca a motor, guía especializado, permisos de pesca, etc.). Opción de unirse a nuevos grupo guiados a Uruguay, con el autor del reportaje.
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