| Truchas en el Limay Medio | ||||
|
Artículo patrocinado por Pesca en Argentina, portal de Pesca Deportiva. Hace ya varios años que venimos visitando el Limay Medio y en cada ocasión que lo hacemos vemos una numerosa cantidad de peces tomando delicadamente insectos en superficie.
Generalmente este bellísimo e imponente río nos obliga a utilizar equipos pesados y tratar de capturar alguno de estos peces bajo estas condiciones de sutileza, con semejantes equipos, resulta casi imposible.
Consulté a un amigo y por cierto excelente guía de la zona, Rubén Galetto; quien nos aseguró que en el río se veían innumerables ”rises“ producidos por una cantidad considerable de peces, que aprovechaban para alimentarse zonas de correderas chatas, colas de pozones y brazos en los que se ramifica el curso principal.
La altura del río es algo determinante ya que cuando el Limay está bajo, nos permite vadearlo y recorrerlo cómodamente, logrando cruzar bracitos, penetrar en las correderas y llegar en definitiva a los sectores más productivos, mientras que cuando el río aumenta mucho su caudal, nos limita la posibilidad de un vadeo seguro y efectivo.
Según los datos que pudimos recabar, en esos días el río permanecería bajo, razón por la cual decidimos realizar el viaje.
Nos propusimos enfrentar entonces el desafío de pescar esas aguerridas arco iris mediante el empleo de equipos livianos y utilizando patrones de imitación de los insectos que eclosionaban y de los cuales las truchas se alimentaban.
Junto a Peca, Ángel y El negro (Oscar) llegamos a la zona de Fortín Nogueira y nos dirigimos hacia un sector del río conocido como las islas de Tapia.
En esta parte, el río se divide en varios brazos y se arman unas hermosas correderas, algunas profundas, caudalosas, donde parece estar latente la posibilidad de una captura importante y otras tantas chatas y veloces donde el agua se oxigena y el rocoso fondo y las márgenes llenas de vegetación proveen a los peces de un importante ámbito para su alimentación.
Nos instalamos cerca de una corredera imponente y allí realizamos los primeros lances. Enseguida notamos que de los mimbres y sauces que enmarcan el curso una gran cantidad de caddis (color marroncito y de un tamaño aproximado a 16) volaban hacia el río y las truchas las engullían delicadamente mostrando su boca y dejando impronta de ello, en innumerables sectores del chato que antecedía a la corredera.
Una caña 4, un leader 5x de 12 pies y por supuesto, una caddis 16; fueron las armas elegidas para encarar la pesca y realmente fueron un acierto. Varias capturas de hermosas y peleadoras arco iris se sucedieron y llenaron de diversión el final de la tarde de nuestro primer día de pesca.
A la mañana siguiente nos dividimos y yo encaré una chata y larguísima corredera que se desprendía en forma de brazo del curso principal a unos 1000 mts. de donde acampábamos.
Observando el río noté que muy cerca de la orilla, donde se formaban pequeñas correderas por efecto de choques del agua en la misma costa, muchos peces comían en superficie y otra vez eran caddis, que salían de a miles de los arbustos ribereños.
Nuevamente, una Elk Hair Caddis ahora en anzuelo 18 (el tamaño del insecto así lo demandaba), fue tomada una y otra vez por fuertes arco iris que llegaban a sacarme varios metros de backing en su larga carrera, ya que la potencia del equipo y sobre todo la resistencia del tippet, me impedían detener la arremetida del pez hacia la zona de aguas mas profundas y veloces.
La cantidad de piques, y las frecuentes peleas con hermosos ejemplares me mantuvieron entretenido hasta mitad de la tarde cuando, como por arte de magia, desaparecieron los insectos e inmediatamente las truchas dejaron de alimentarse (al menos frente a nosotros).
Opte por avanzar y crucé cuidadosamente la corredera hasta una zona donde divisé actividad.
No bien llegué, un par de rises me indicaron que allí debía intentar nuevamente, pero esta vez utilicé una ninfa flotante: CDC CADDISC NYMPH/EMERGER, ya que las sutiles tomadas no dejaban burbuja en superficie y después de 3 o 4 lances una hermosa marroncita absorbió sutilmente mi mosca y desplego toda su furia en contra de mi caña 4.
Seguí avanzando y varias arco iris más y otro par de marones cerraron una divertida y productiva tarde.
Decidí volver al campamento y mientras iba caminando por la margen del río aproveché para pescar algunos sectores en los que seguía habiendo actividad.
Arribé al campamento cerca de las 21:00 hs y mis compañeros enseguida me contaron que ellos también habían pescado muy bien, así que todos nos encontrábamos entusiasmados para encarar la nueva jornada de pesca desde tempranito.
Cerca de las 7:00 hs arrancamos nuevamente y decidí repetir la zona en la que ayer me había ido tan bien, sólo que ahora me dirigí directamente a los sectores que habían sido más rendidores en cuanto a calidad y cantidad de capturas.
Otra vez, muchas arco iris y varias marroncitas me depararon una jornada inolvidable.
Pescar buenas truchas y hacerlo con un equipo liviano, durante un día soleado en el que ni siquiera necesitamos usar wader para vadearnos, fue un verdadero placer.
Durante la tarde de este día, una pupa de caddis (CCADDIS POOPAH NORIS en anzuelo 18) rindió muy bien permitiéndome clavar varios arcos iris en momentos en los que no se divisaba actividad.
Ya a ultima hora decidí volver y pescar esa imponente corredera que se armaba cerca de nuestro campamento probando suerte con una línea de hundimiento y utilizando algunos streamers había atado especialmente para poderlos lanzar cómodamente con la caña 4.
Primero utilicé una Wooly Bugger verde oliva atada con palmer chenille en anzuelo nº 12, y logré clavar un par de percas, y una marrón residente que era una verdadera belleza.
Luego cambié mi mosca colocando un Bagre Mink en anzuelo 12 color marrón clarito y comencé a castear tratando de que el engaño profundice todo lo posible en el veril de esa corredera.
Si bien la línea full sinking type 6 que utilizaba hundía realmente bien para ser una línea 4, y a pesar de efectuar correcciones tanto aéreas como en el agua, no lograba rozar el fondo rocoso.
Decidí entonces castear río arriba y acompañar la deriva corrigiendo la línea de manera que la mosca pase frente a mí ya hundida lo suficiente como para que en los próximos metros barra el fondo.
Después de un par de lanzamientos sentí que la deriva se detenía bruscamente, no sabía si era un enganche en alguna piedra del lecho o si efectivamente podría ser un pique. Traté rápidamente de tomar contacto con la mosca recogiendo unos centímetros y cuando levanté la caña y clavé, mi reel me indicó, con una interminable corrida, que era un pez y de los buenos.
La caña se flexionaba desde el mango mismo y el reel giraba velozmente dejándome casi sin backing, razón por la cual, decidí caminar por la orilla para meter algunos metros dentro del reel.
Caminé alrededor de 50 0 60 metros y la trucha decidió frenar su corrida y comenzar a dar cabezazos, aproveché para recuperar la carga y meter la línea dentro del spool ,pero otra vez el pez comenzó a correr y yo detrás de el.
Esto sucedió 2 o 3 veces más, hasta que la trucha decidió remontar la corriente e ir hacia donde todo había comenzado, el principio mismo de la corredera donde la había clavado.
Allí se defendía dando tremendos cabezazos y haciendo cortas pero pesadas corridas.
Poco a poco se fue cansando y la fui arrimando con sumo cuidado ya que un tippet 4x no era como para forzarla para que encalle en la costa.
Recién después del cuarto o quinto intento logré que se apoye en el borde del veril que se forma en la costa y entonces el negro la levantó para que todos la admiremos.
Una hermosa y gorda marrón residente que le puso el broche de oro a una jornada inolvidable.
Comprendí entonces que mas no se le podía pedir a un viaje de pesca. Muchas capturas realizadas a trucha vista con imitaciones naturales, utilizando línea de flote y la marrón del final, toda una agradable sorpresa.
Lo demás es lo de siempre, anécdotas, charlas, risas y muchos momentos compartidos con amigos que siempre estarán cuando una nueva excursión de pesca nos convoque.
Valga este simple relato para que quienes visiten el Limay Medio no sólo lo traten de pescarlo utilizando líneas de hundimiento rápido y equipos pesados, sino que aprovechen también esos preciosos momentos de eclosiones para obtener capturas que con un equipo adecuado son un verdadero placer.
Equipo utilizado:
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto |

















