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Barbos a la Ova
Escrito por Depredators    Domingo, 13 de Septiembre de 2009 10:09    PDF Imprimir Correo

 


Presentamos una práctica de pesca tradicional en la Penínsuila Ibérica y llena de encanto. Arrastrar la ova por el lecho del río en espera de la picada de un buen barbo constituye una experiencia emocionante.

Por Carlos Villar

 


Quien desde niño ha pescado barbos a la ova, no deja de practicar esta hermosa pesca.

En época de freza se ven muchos barbos en aguas someras. Ello no implica que sea sencillo pescarlos.

La ova es un alga verde cuyo talo esta divido en filamentos o laminas y que se cría en ríos fija al fondo

El hilo es el primero en enterarse de la mala leche que gastan los barbos cuando se ven clavados.

El equipo de pesca no puede ser mas sencillo.

La mejor manera de seguir contando con estos excelentes luchadores en el futuro, es devolviéndolos al agua.

En promavera, los barbos frecuentan tramso con corriente y aguas oxigenadas.

El autor antes de devolver al agua una captura.


Un barbo de buen tamaño es un duro oponente al otro lado de la línea, por lo que todo el material empleado debe ser de calidad.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La pesca de barbos con ova, una práctica casi en desuso, puede ser una de las artes más bellas para capturar a estos ciprínidos. Este tipo de pesca no tiene mucho que ver con otras pescas mas de moda hoy día. No son raras las jornadas en las que podamos coger veintitantos barbos a ova.

LA OVA: GRAN OLVIDADA

Queda algo especial cuando terminas la jornada de pesca a la ova y has hecho las cosas bien: es una pesca especial nada fácil que requiere práctica. En muchas ocasiones, las carreras que hay que dar a la veleta para que corra perfectamente por el río y que el barbo no note el engaño son realmente largas.

La ova es un alga verde cuyo talo esta divido en filamentos o laminas y que se cría en ríos fija al fondo, lleva pequeños gusanos en su interior y se encuentra en las corrientes de muchos de nuestros ríos de la geografía española. Las briznas de ova deben envolverse en un pañuelo húmedo para conservarlas durante toda la jornada.

Esta pesca se puede practicar desde marzo más o menos hasta entrado el otoño, siempre y cuando dispongamos de este cebo en río; ¡si no hay ova no entraran a este tipo de comida!.

La ova se puede coger también en las paredes de las presas por las que corre agua. Suele ser de muy buena calidad (está muy bien oxigenada).

EQUIPO PARA PESCAR A LA OVA

El equipo de pesca no puede ser mas sencillo: caña de 4,5 metros a 5,5 de acción parabólica, veleta en forma de pera invertida de 2,5 gramos en adelante y que pueda lanzarse bien y no cabeceé en las corrientes, carrete de velocidad al menos 5 a 1 con capacidad para albergar 150 metros de hilo monofilamento del 0,26 de buena calidad.

Si los barbos son de talla, un 0,24 es lo mínimo que debe emplearse. Estos peces tiran como demonios y tienen mucha fuerza. El hilo es el primero en enterarse de la mala leche que gastan los barbos cuando se ven clavados. Los anzuelos serán también de buena calidad tamaño 14, 12 o 10 de pala normal, dependiendo del tamaño medio de las capturas. Suelo atar directamente el anzuelo a la línea principal, sin bajo de línea, estos peces tienen mucha fuerza y la conexión de la línea principal con el bajo es un punto débil. Unos plomos pequeños para nivelar bien la veleta , que colocaremos de tal forma que no se demore mucho la bajada de la ova hacia el fondo, son el elemento que completa el equipo.

PRESENTACIÓN DE LA OVA

La ova siempre hay que presentarla lo mas pegada al posible. Los barbos comen la mayoría de las veces abajo, donde tendremos la mayoría de las picadas. El barbo tiene que pensar que la ova se desplaza de forma natural por el rió como si se hubiese desprendido de alguna roca en la corriente. Lances largos río arriba y dejar correr la veleta por la corriente, efectuando carreras de hasta 50 y 100 metros. A la mínima que veamos que la veleta se hunde tiraremos con fuerza, algunas veces es fondo y otras es un buen barbo. Nos enteraremos pronto porque estos peces tienen una fuerza descomunal, la caña se nos va a doblar como nunca la hayamos visto, habrá que jugar mucho con el carrete y soltarle hilo según nos vaya pidiendo. El freno toma relevancia absoluta: lo dejaremos un poco flojo por si acaso para que el pez al tirar con fuerza pueda sacar hilo, si olvidamos esto un gran barbo romperá la línea con toda seguridad.

ÉPOCAS DE AÑO PARA EL BARBO

La pesca de estos peces según sea primavera o verano cambia un poco. En primavera, sobre abril o mayo, veremos auténticos bancos de barbos en fase de reproducción, muy cerca de las orillas, dándose achuchones a toda carrera. En primavera podremos pescarlos casi en cualquier sitio del río, siempre y cuando haya corriente, aunque no por verse en gran catidad es sencillo capturarlos.

Ya en verano, sobre junio y julio la mayoría de ejemplares empezará a bajar a las tablas donde hay mas profundidad, estar seguros y reponer fuerzas. En verano habrá que hilar mas fino y ver donde están colocados para ofrecerles un alimento fácil allí donde la corriente empieza a remitir.

En Mayo estuve con mi amigo Alberto en el tajo pescándolos con ova, y no se nos dio mal. Cogimos unos cuantos algunos de ellos de buen tamaño. Y si no que se lo pregunten a mi compañero que todos los que pescó eran grandes. Desde luego pocos pescadores he visto que pesquen barbos a la ova como él.

BARBOS DE AYER Y HOY

De pequeño pescaba en el Río Henares en Espinosa de Henares, un pueblecito de Guadalajara al. Empleaba una caña de fibra de vidrio de unos 4 metros, un carrete al que de vez en cuando se le caía la manivela al suelo, un hilo que no cambiaba en todo el verano, unas pocas veletas , anzuelos sueltos que montaba yo mismo y una cajita de plomos. Solía pescar bastante en las presas, cuyas paredes estaban llenas de ova. Tiraba los aparejos a la pared de la presa y desplazaba la caña hacia un lado para poder coger ova, una vez en el anzuelo, echaba la veleta justo en el chorro que hace espuma cuando cae el agua por la pared de dicha presa, no pasaban ni 5 segundos cuando ya la tenia hundida. ¡Cuantos barbos pescaba allí con ova en una de las numerosas jornadas que allí pasé!. Hoy día ya no queda nada: entre el regadío, la regulación de los embalses de Alcorlo y Palmaces y que los peces ya no pueden subir por el río hacer su ciclo , se acabo todo, hace años que se pesca nada allí, excepto recuerdos.

Practicar siempre “Captura y Suelta”, no dejemos los ríos sin peces.

Texto y fotos: Carlos Villar Ortiz