| Lucios: Moldeando la Confianza (I) | ||||
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Pesca del Lucio: Moldeando la confianza (I)
Texto y Fotos: Marcos Elena Melgar
No somos pocos los que pensamos que la confianza es la mejor arma para conseguir que nuestras salidas se cuenten por victorias, pero cuidado, la confianza no aparece de la nada a visitarte con la intención de acompañarte eternamente. La confianza se trabaja, se pule, y con el tiempo crece, se asimila y será entonces cuando se convertirá en tu mejor aliada en los momentos más difíciles.
La pesca del esócido por lo general no es una modalidad fácil dónde las picadas al cabo de un largo día de pesca no suelen ser numerosas y el número de capturas es aún menor. Es una pesca metódica dónde la constancia y el esmero por parte del pescador suele marcar las diferencias, pero se puede ir más allá…
El mejor pescador de lucio no es necesariamente el que más y mayores lucios saca a lo largo de una temporada (aunque suele ocurrir) el pescador que marcará la diferencia será aquel que consiga sacar más conclusiones en cada jornada, el que analiza todos los condicionantes e intenta sacarles rentabilidad a partir de las nociones que ha conseguido descifrar en esa misma jornada o en anteriores. Muchos pescan porque están pescando pero muy pocos pescan sabiendo por que lo están haciendo.
Imaginémonos que partimos de cero. Un embalse desconocido que ni siquiera tenemos la certeza de que los lucios patrullen sus aguas, no sabemos que señuelos son los más indicados para esta especie, ni los lugares dónde suelen colocarse dependiendo de las fechas en la que nos encontremos, ni bases alimenticia en esta masa de agua, ni comportamientos dependiendo del ciclo biológico en el que se encuentre nuestro contrincante. Es decir, no sabemos absolutamente nada pero sentimos la llamada de la naturaleza, de la libertad, de la pesca y queremos adentrarnos en el apasionante pesca del lucio, pero dudamos, y nos planteamos si no será demasiado osado por nuestra parte adentrarnos en los dominios del gran depredador estando tan verdes, ¿por dónde empezamos?
Entra, observa, escucha y procura no molestar.
Apoyándonos a los programas informáticos daremos un vistazo a vista de pájaro a todo el entorno del embalse y nos centraremos en las zonas dónde se aprecien agrupaciones de rocas, irregularidades, y diferentes tipos de estructuras cómo pudieran ser árboles reculas, cortados o puntas, lugares todos estos con posibilidad de esconder a esas largas siluetas incomparables…una vez que tenemos diferentes zonas que en principio tienen potencial procuraremos alternarlas para intuir que pueden albergar cada una de estas. Es importante en primer lugar no descartar lugares si en uno, dos o más días no obtenemos resultados. Intentaremos visitar los mismos lugares en diferentes épocas del año y condiciones meteorológicas diversas ya que estos factores cambiantes pueden variar de una forma palpable las posiciones y actividad del gran depredador.
Ya a pie de embalse conseguiremos más datos valiosos cómo pudieran ser el tipo de posibles presas que predominan o las diferentes coberturas que predominan, toda la información que logremos recopilar nos ayudará en un futuro más o menos lejano así que mantendremos todos nuestros sentidos en alerta esperando esa oportunidad que nos haga crecer.
Debemos de tener paciencia e intentar tomarnos estas primeras jornadas como una toma de contacto. Los comienzos no son fáciles en ninguna disciplina y menos aún en temas de pesca. Una vez que vayamos teniendo evidencias de que en determinados lugares habita nuestro objetivo todo será mucho más fácil. En las zonas dónde hayamos tenido señales de la existencia de lucios insistiremos en las jornadas venideras ya que los esócidos aunque suelen ser peces solitarios, sobre todo los grandes ejemplares, suelen apostarse en los mismos puntos o zonas con relativa frecuencia esperando pacientemente un fallo de alguna posible presa.
Un aspecto a tener en cuenta y que quizás no le demos demasiada importancia es el sigilo y el mimetismo. Tengamos siempre presente que somos nosotros los que estamos adentrándonos en los dominios del lucio y por lo tanto cualquier perturbación que podamos causar en su entorno ya sean ruidos, sombras o voces puede hacer sospechar a nuestro contrincante y privarnos de lo que podía haber sido una captura segura. Mi confianza desde luego está más asentada y segura cuando soy uno más en la naturaleza…
Lucha, experimenta, piensa y cree en la victoria.
Saber que poner en cada momento y la mejor manera de darle vida a nuestro señuelo, que fácil resulta decirlo y que difícil es ponerlo en práctica para lograr el máximo rendimiento…
La base debería estar clara. Si el lucio es un animal de aguas profundas, la lógica nos dice que deberíamos usar señuelos que trabajen las capas más próximas al fondo, y puede que sea así, pero hay excepciones causadas principalmente por el ciclo biológico, por la distribución de su alimento, condiciones meteorológicas u otros asuntos varios, en principio inexplicables y difícilmente de justificar.
Pero hay que empezar por la base ya que no tenemos nada mejor. Pescando con estos señuelos desde orilla estamos en clara desventaja frente a los pescadores que poseen cualquier tipo de embarcación, pero hay que intentarlo.
Lo más próximo al fondo y lo más lento posible. Así debería ir estos señuelos pero no es tan fácil, al menos si queremos seguir trabajando la confianza. Debemos saber cuando es el momento de arriesgar señuelos y los lugares propicios para ello. Estos engaños sufren gran cantidad de enganches y muchos de ellos se pierden en las profundidades. Por ello es importante saber los lugares que nos permiten recogidas más lentas o si ese día realmente merece perder demasiados señuelos. Me uno a los pescadores que dicen que hay que arriesgar para ganar pero hay que saber dónde está el límite. En los días que hay actividad y si además hemos logrado descifrar un patrón que funciona hay que arriesgar y perder un puñado de señuelos, en cambio hay otros en los que jugárnosla demasiado no nos deparará más que un cabreo de órdago, un agujero en nuestros bolsillos y sin haber obtenido mejores resultados. Por ello, es importante pescar con inteligencia, queremos moldear la confianza y os puedo asegurar que un frío día de invierno después de haberte hechos varios kilómetros, perder una veintena de señuelos y sin obtener picada alguna te deja mentalmente destrozado.
Cómo habíamos dicho anteriormente en ciertos momentos o épocas determinadas los lucios subirán hacia capas más superficiales. Cuando esto sucede es una gran señal para el pescador de orilla ya que la mayoría de los ejemplares están a su alcance. Si los lucios están arriba, exceptuando en la época que dedican a conquistar a las grandes lucias, preparémonos porque es probable que tengan ganas de batallar. Los lucios están apostados, de caza y a la mínima oportunidad que tengan embestirán contra cualquier posible presa. Aquí debemos de cambiar de base y buscaremos a estos lucios con señuelos rápidos y con una profundidad de natación media o incluso menor e iremos tocando las diferentes estructuras con posibilidad de albergar un lucio con ritmos de recogidas medias-altas y sin insistir demasiado en las mismas zonas, a buen seguro nuestros señuelos se verán bloqueados con relativa frecuencia y el espectáculo estará garantizado.
Estos momentos de actividad son los momentos indicados para que nuestra confianza crezca a un ritmo mayor, pero este crecimiento puede variar dependiendo de nuestra mentalidad. Podemos ser conformistas y viendo que un señuelo funciona mantenerlo durante toda la jornada consiguiendo posiblemente buenos resultados. Pero también podríamos haber sido más atrevidos, más aventureros, probando otro tipo de engaños percatándonos si ese día y en esas condiciones el señuelo marcaba diferencias y al mismo tiempo, habríamos conseguido experiencia con diferentes señuelos que posiblemente nos puedan servir de gran ayuda a posteriori.
Lo que quiero decir con esto es que la idea es buscar el mayor número de experiencias diferentes en cada jornada, probar diferentes señuelos para sacarles el máximo rendimiento, innovar, buscar esquemas para llegado el momento romperlos... Posiblemente en un futuro a corto plazo nuestros triunfos serán menores a los del resto de los mortales pero quizás, algún día consigas peces importantes en lugares y en condiciones desfavorables dónde la mayoría no tendría la menor opción. Y todo gracias a ir más allá, a no quedarnos en lo simple, a arriesgar e intentar cultivar día a día nuestra confianza, para que sea nuestra compañera fiel, nuestra mejor aliada.
Texto y Fotos: Marcos Elena Melgar http://www.bonviedro.com/
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