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Lucios de Verano (II)
Escrito por Depredators    Martes, 22 de Septiembre de 2009 10:10    PDF Imprimir Correo

 

Esta temporada comencé a pescar a mosca lanzando desde nuestro kayak de dos plazas, es una buena forma de localizar las zonas más caliente y escudriñar el mayor terreno posible. Lanzando desde esta embarcación se realizan cantidad de lances precisos en zonas de muy difícil acceso lugares donde los lucios día tras día se arrimaban a las orillas y atacaban como torpedos a nuestras moscas.

Por José Mª Romero

 

 











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LUCIOS DE VERANO (II)

Texto y Fotos: Jose Mª Romero

 

Pescando a mosca desde embarcación.

Esta temporada comencé a pescar a mosca lanzando desde nuestro kayak de dos plazas, es una buena forma de localizar las zonas más caliente y escudriñar el mayor terreno posible. Lanzando desde esta embarcación se realizan cantidad de lances precisos en zonas de muy difícil acceso lugares donde los lucios día tras día se arrimaban a las orillas y atacaban como torpedos a nuestras moscas. Por la razón que sea y con mi modalidad preferida puedo simplemente decir que las capturas eran de un tamaño limitado aunque en ocasiones buenos ejemplares de perseguían el señuelo pero no se lanzaban con decisión, ello los hizo utilizar diferentes técnicas para poder engañar a esos enormes peces que esporádicamente atacaban y los teníamos localizados.

 

Pescando a mosca desde el patito.

 

Desde el pato hemos vuelto a vivir de nuevo esa sensación especial de confortabilidad olvidando el valor del tiempo; implica lanzar aún más preciso, trabajar más los lances y engañar al pez con la magia que provoca el movimiento de nuestros dedos recogiendo lentamente la línea.

 

Desde el pato el impacto de la picada se detecta mejor y la lucha con el pez es mucho más emocionante desde el momento que nos debatimos en el mismo medio llegando a tocarle, abrazarlo y acariciarle antes de atraparlo con nuestras propias manos. Desde este artilugio flotante, este verano he llegado a sentir hasta miedo cuando los lucios atrapados y apoyados al pato sacaban fuerza de sus entrañas en esos últimos instantes de lucha, cuando se ponen como rabiosos y peligrábamos en sus tremendos zambullidos pudiendo llegar a cortarnos con sus impresionantes dientes afilados.

 

Pescando con una caña potente de línea flotante WF 8 he llegado a coger docenas de ellos y puedo asegurar que los he disfrutado de lo lindo. Apenas me han subido a los señuelos de superficie y es por ello que estuve montando unos estrímeres tremendamente grandes con tiras de pelo de conejo de color blanco y amarillo, aliñados con una buena dosis de plomo y ojos reales de plástico. Para no tener que pensar mucho les puse un anzuelo de los más grandes y fuertes del nº 2 y 4 especiales para blas y lucio.

 

Uno de los motivos por el cual prefiero pescarlos a mosca es por el poco daño que sufren clavados con un solo anzuelo, resulta muy fácil desanzuelando los y devolverlos al agua lo antes posible. El Lucio estas fechas infla su vientre por descompresión teniendo verdaderas dificultades para volver a las profundidades si permanece excesivo tiempo fuera del agua.

 

Pescando lucios a lance ligero

 

Muchos días, y por variar, hemos pescado a lance ligero desde el pato. No cabe duda de que es tremendamente eficaz y que hoy día existen un sinfín de señuelos como para estar toda la jornada probando y probando las diferentes acciones que nos ofrecen las casas comerciales.

Aunque son infinitas las posibilidades estos señuelos hay que darlos vida con buen criterio, teniendo muy en cuenta la profundidad, el tipo de terreno, el nivel de la vegetación y procurar llevar el señuelo por la zona apropiada el mayor tiempo posible. Nunca olvidemos que los lucios persiguen por lo general muchos metros nuestra artificial, le dan bocados en su trayectoria y se enervan  en los últimos instantes cuando detectan que se les escapa su presa.

El pescador de lucios con esta modalidad no necesita tres docenas de peces artificiales, debemos de tener muy claro que simplemente con unos cuantos señuelos se puede hacer una buena jornada sin necesidad de ir cargado con media tienda.

 

Los peces artificiales flotantes han sido determinantes ya que la profundidad de las tablas difícilmente superaban los 4 o 5 metros de profundidad. Haciendo uso de dos o tres peces artificiales con distintos tamaños de baberos ha sido más que suficiente.

Respecto a las cucharillas puedo asegurar que las tradicionales de lana roja han sido tan determinantes como fueron en su día y no cabe duda que son baratas y súper eficaces.

 

La eficacia de los vinilos.

 

No creo que exista un solo pescador que no se haya planteado alguna vez el porqué de la eficacia de los señuelos de vinilo. A mí personalmente me tienen asombrado y por si fuera poco hoy día nos los encontramos perfectamente diseñados para navegar a cualquier tipo de velocidad. A estos “limpiacharcos” como los llamábamos hace 30 años se les puede hacer trabajar hoy día en la superficie, a medias aguas y a fondo con infinidad de acciones, con distintos tipos de plomada y con una variedad de tamaños y formas totalmente realistas que incitan a atacar los de forma irremediable.

 

En estas tablas profundas, arrastrar un señuelo que imita a un percasol, a una imitación de lucio o carpa es mortal por necesidad.  Si a todo ello le sumamos esos movimientos tan sugerentes, con esas colas de movimientos vibrantes no se les pueden pedir nada más que pesquen y mucho. Lo que me he podido reír este año cuando notábamos los toques al recoger y nos preguntábamos mi hijo Boni y yo con incertidumbre si ya nos habríamos quedado sin la cola del pececillo en cuestión. Es admirable como los dientes súper afilados del lucio pegan la dentellada y cortan por lo sano sin dilación.

 

La magia del spinerbait

 

No puedo negar que este verano me he quedado flipado con este señuelo. El famoso spinerbait “lo mejor de dos mundos” tan solo lo había utilizado algunas veces y nunca o casi nunca, me había proporcionado buenos resultados, es más me costaba trabajo hasta recogerlo dando vueltas con la manilla del carrete. Un pescador a mosca como yo lanzando ese artilugio metálico con alambres acerados, doble o triple cucharilla, pececillo plomado y esas gomas que parecen los flecos de un palo de fregona no se han podido portar mejor. ¿Qué tendrá este señuelo? ¿Qué le sugiere a los lucios? ¿Cómo es posible que se lancen a él 3 y 4 veces en un solo recorrido y lo engullan después de haberse clavado y habernos visto?.

No piensen que los lucios estaban locos, ¡No!, es simplemente que algunos días no picaban a otra cosa.

 

Fama y precaución con los lucios

 

Los lucios llegaron a coger mala fama hace muchos años y por muchos motivos. Se les ha echado la culpa de ser los causantes de la desaparición otras muchas especies, de ser un pez poco combativo, de atacar a animales domésticos e incluso cadenas de los bañistas. Esta especie tiene muchos adeptos y a su vez detractores, pescadores que los cuelgan en los árboles de la orilla tras ser capturados y los hay que disfrutan enormemente con su captura devolviéndolos a las aguas.

Solo se me puede ocurrir una y es que tenemos que aprender a ser tolerantes y respetar las opiniones de quienes los disfrutan y de quienes los detestan. Buena pesca y a por ellos que aún siguen en nuestras aguas.

 

 

Texto y Fotos: Jose Mª Romero